
La distribución urbana de mercancías para el canal HORECA (DUM-H) atraviesa un momento crítico. El modelo históricamente eficiente, optimizado y alineado con los objetivos de sostenibilidad urbana se está viendo seriamente tensionado por un marco normativo municipal que regula la DUM-H y que, lejos de mejorar la movilidad y reducir el impacto ambiental, está generando el efecto contrario.
En particular, las actuales ordenanzas están introduciendo limitaciones cada vez más restrictivas en aspectos clave como el peso de los vehículos, la tipología de flota autorizada o las condiciones de acceso, sin ofrecer alternativas operativas viables para el sector. Esta situación ha dado lugar a lo que el propio sector define ya como una paradoja normativa: las regulaciones diseñadas para reducir tráfico, emisiones y congestión, están provocando, en la práctica, más vehículos en circulación, mayores costes operativos y una pérdida de eficiencia, tanto para las empresas como para las ciudades.
Impacto directo en los costes empresariales
Las empresas de distribución están asumiendo un aumento significativo de costes derivado del mayor número de vehículos para cubrir las mismas rutas. Del incremento de los tiempos de reparto, de la necesidad de más conductores en un contexto de escasez de personal y de las inversiones forzadas en flota adaptada sin retorno operativo real. Todo ello en un escenario de márgenes cada vez más ajustados y sin que se produzca una mejora tangible en la sostenibilidad del sistema.
Ciudades menos sostenibles y menos ordenadas
La paradoja no solo afecta al tejido empresarial. También impacta directamente en las ciudades. Lejos de reducir emisiones y congestión, la fragmentación de la distribución está provocando más vehículos, mayor ocupación del espacio público y un incremento del trafico y emisiones, en definitiva, una peor convivencia urbana. Además, se invisibiliza una función clave del sector: la logística inversa. Los distribuidores no solo entregan mercancía, sino que también recogen envases reutilizables, vidrio y barriles, evitando desplazamientos adicionales. Un servicio ambiental esencial que rara vez se contempla en el diseño normativo.
La necesidad de repensar la DUM-H
Desde el sector se insiste en que la sostenibilidad no puede basarse exclusivamente en restricciones, sino en soluciones alineadas con la realidad operativa. La DUM-H solo funciona de forma eficiente cuando se garantizan tres elementos básicos:
- Espacio suficiente para operar
- Tiempos de reparto realistas
- Distancias adecuadas entre punto de carga y entrega
Ignorar estas variables no solo debilita a un sector esencial para la hostelería y el turismo, sino que aleja a las ciudades de sus propios objetivos ambientales.
La distribución a HORECA no es el problema. Forma parte de la solución.
Pero para que pueda seguir siéndolo, es imprescindible avanzar hacia un marco normativo basado en datos, conocimiento operativo y colaboración público-privada, que corrija los efectos perversos actuales y permita preservar un modelo eficiente en lugar de empujarle a la fragmentación. Porque la realidad ya es evidente: cuando la normativa obliga a usar más vehículos para hacer lo mismo, la sostenibilidad deja de avanzar y empieza a retroceder.
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