Durante este año se han aprobado, o están en proceso de aprobación, diversas normativas que pueden tener un impacto significativo en el consumo y la eficiencia del sector de la hostelería, como es el caso de la nueva Ley Antitabaco o el Real Decreto de Envases. En contraste, sigue pendiente la esperada reforma de la jornada laboral, cuya no aprobación también influye directamente en la actividad del sector.

Lo cierto es que todas estas medidas incidirán, de una forma u otra, en el consumo dentro de la hostelería y, en consecuencia, en las ventas de los distribuidores. Esto añade aún más presión a un sector que ya opera con márgenes muy ajustados, y que además está enfrentando importantes transformaciones en la logística urbana, la distribución de mercancías y la inversión en flotas sostenibles.

Desde nuestro punto de vista, el canal Horeca no solo representa un pilar económico fundamental —aportando en torno al 7% del PIB nacional—, sino que también forma parte del tejido social y cultural de nuestro país. Es un espacio de encuentro, de relación y de cohesión social que debemos proteger y fomentar.

Además, la hostelería no se limita al ocio. Es también un servicio esencial para miles de personas que dependen de ella para sus comidas diarias: trabajadores, estudiantes, pacientes hospitalarios, personas mayores en residencias, entre otros. Es un componente vital para el bienestar de la sociedad.

Por todo ello, como representantes del sector de la distribución a Horeca, queremos reiterar nuestro compromiso con la hostelería. Estaremos a su lado, como siempre lo hemos estado, apoyando todas las propuestas y reivindicaciones relacionadas con estas normativas, defendiendo los intereses de un sector clave para el país.