
Desde los últimos seis meses de 2024 y lo que llevamos de 2025, ha habido una tendencia negativa en las ventas a Hostelería, aunque en el canal, un IPC superior al 4% seguía enmascarando una posible caída en el consumo, sobre todo en la categoría de bebidas, y más concretamente en cerveza, vino y espirituosos. Durante los últimos 18 meses, la curva acumulada que observamos en los estudios mensuales de FEDIS HORECA muestra una caída paulatina.
VOLUMEN ACUMULADO 2025

Como es habitual, la climatología siempre ha sido un factor clave para el consumo fuera del hogar, especialmente en un país como el nuestro, donde se realiza una vida fuera de casa que supera el 50% del consumo. El ya manido cambio climático ha llegado a un punto en el que no solo se trata de que una época de lluvias coincida con periodos vacacionales (Semana Santa, Navidades, puentes), sino que los picos extremos de calor —que desde Semana Santa han superado en 2 puntos las medias históricas— afectan directamente a nuestras terrazas en HORECA, reduciendo su uso durante buena parte del día y limitando el consumo al interior de los locales.
Otros factores que se han vuelto habituales en los últimos 24 meses son la continua pérdida de confianza del consumidor y la incertidumbre económica, afectada por la inestabilidad política mundial, los incrementos en los costes de la vivienda, los conflictos bélicos permanentes, etc.
Este verano, el sector tenía grandes expectativas, ya que tanto el turismo internacional como el nacional venían registrando crecimientos sostenidos, como finalmente ha ocurrido. Sin embargo, se ha consolidado un factor que ya empieza a ser constante: los precios de los alojamientos y la logística siguen disparados, con incrementos del 20% al 30%, lo que ha empujado al turista a visitar mucho más el supermercado que el bar, restaurante o cafetería. Ha cambiado y racionalizado sus hábitos de consumo: compra en el súper y consume en el apartamento, la playa o en la calle, especialmente entre los jóvenes.
Y finalmente, cabe destacar que también observamos un cambio en las categorías de productos, principalmente en los perfiles de 20 a 25 años, que cada vez cuidan más su salud, reduciendo el consumo de cerveza, vino o espirituosos —con caídas de entre 4 y 8 puntos—, en favor de bebidas saludables, energéticas, lácteos, té y café, que crecen entre 2 y 4 puntos. La gráfica de este verano (junio / julio / agosto) refleja cifras negativas frente a 2024, con una caída estimada de entre 2 y 3 puntos en volumen y hasta -2 puntos en valor. Nuestra visión para 2026 desde la distribución no es muy halagüeña, a tenor de la información que recogemos y del pulso que tomamos del hostelero. Por un lado, nuevas restricciones y requerimientos se ciernen sobre la hostelería: prohibición de fumar en terrazas, reducción de la jornada laboral manteniendo el salario, y la obligatoriedad de cumplir con sistemas de reciclaje más severos para todos los materiales.
Todo ello impacta en diversas direcciones: aumento de los costes de personal, reducción de márgenes, espacios inutilizados y consumidores más insatisfechos, lo que se traducirá en pérdidas de consumo. Lógicamente, y como vasos comunicantes, la distribución notará estos efectos, que se suman a los ya conocidos: nuevas y continuas restricciones por la Distribución Urbana de Mercancías (D.U.M-H), graves problemas de falta de personal y talento en el área de reparto, y una saturación exagerada de promociones por parte del fabricante, sin mejora de márgenes frente a los incrementos de precios de venta. Todo ello nos obliga a ser, cuanto menos, pesimistas en los próximos ejercicios y a seguir siendo creativos, sacrificados y comprometidos, siempre con la esperanza de recorrer un kilómetro más, a la espera de que nuestra esencialidad como sector logre sensibilizar a fabricantes y administración.
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