
La Asociación de distribuidores y productos análogos de Galicia (ADISGA) reclama al Concello de Santiago medidas que permitan compatibilizar las restricciones de movilidad con las necesidades del reparto HORECA.
Las restricciones de acceso y los horarios de carga y descarga en los centros históricos vuelven a poner de manifiesto la necesidad de adaptar la regulación de la movilidad a la realidad de la distribución HORECA.
En Santiago de Compostela, las empresas distribuidoras están denunciando la imposición de sanciones relacionadas con el reparto en la zona vieja de la ciudad. La situación se enmarca en una normativa que limita el horario de carga y descarga a la franja comprendida entre las 7:00 y las 10:00 horas, un margen que el sector considera difícil de compatibilizar con los horarios de apertura y recepción de mercancías de numerosos establecimientos hosteleros.
La distribución a bares, restaurantes, hoteles y cafeterías requiere una operativa diferente a la de otros servicios de transporte. Las empresas trabajan con mercancías pesadas y voluminosas, realizan múltiples entregas en cada ruta y, además, deben gestionar la logística inversa de envases, cajas y otros materiales.
En un entorno como el casco histórico de Santiago, caracterizado por calles estrechas y una elevada actividad peatonal y turística, estas operaciones requieren una planificación especialmente precisa. Cuando los horarios disponibles no coinciden con las necesidades reales de los establecimientos, la distribución se vuelve más compleja y aumentan los tiempos y costes asociados a cada entrega.
La problemática no es nueva. En 2024, el Ayuntamiento, ADISGA y las asociaciones de hostelería pusieron en marcha un proyecto piloto para facilitar la recepción de mercancías mediante la figura de los recepcionistas de mercancías, una solución destinada a compatibilizar las necesidades de los establecimientos con las restricciones de acceso al casco histórico.
La regulación debe tener en cuenta la realidad del reparto
El caso de Santiago refleja un reto que afecta a numerosas ciudades: cómo compatibilizar la protección de los centros históricos, la movilidad urbana y la reducción de la presión del tráfico con la necesidad de garantizar el abastecimiento diario de la hostelería.
Para FEDIS HORECA, las medidas de movilidad deben tener en cuenta las características específicas de cada actividad y permitir que la distribución pueda realizarse de forma eficiente y ordenada. Una regulación que no contemple las particularidades de la distribución profesional puede generar efectos no deseados sobre las empresas distribuidoras y los propios establecimientos.
El objetivo debe ser encontrar soluciones que permitan reducir el impacto de la distribución en el espacio urbano sin comprometer el abastecimiento de bares, restaurantes y hoteles.
El caso de Santiago vuelve a poner sobre la mesa la importancia de avanzar hacia una regulación más flexible, coordinada y adaptada a las necesidades reales de la distribución HORECA.
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